miércoles, 25 de noviembre de 2015

Ravier al Tozal del Mallo: MD 6a+(V+)


Si hay una ruta que se escale de forma habitual en Ordesa esa es sin duda la Ravier. En mi caso era una vía que casi tenía desterrada, no se muy bien por qué; desde un amago de intento que habíamos hecho Aviño y yo, hace bastantes años y que el mal tiempo tumbó antes ni siquiera de empezar, no había vuelto a plantearme su escalada.

pincha para ver
En esta ocasión contaba con las ganas infinitas de Antón por escalar así que sólo había que fijar un objetivo. Escalar en Ordesa siempre resulta estimulante. Es un acontecimiento en sí mismo, es aventura en estado máximo, no hay vía sencilla, todo son descubrimientos reveladores. Es una lección constante de perseverancia y de humildad. No conviene fijarse únicamente en las graduaciones, Ordesa es diferente: es exigente, es perdedora, se deja querer pero rápidamente te corta las alas. Resulta conveniente fijar objetivos realistas y no subestimar estas paredes cuarteadas en miles de fragmentos y sustentados por una argamasa inmaterial que evita que se precipiten al abismo, sobre el que se mantienen en delicados equilibrios.

Aprovechando que Richard y Mundi tenían intención de hacer su primera en Ordesa escalando la Ravier, le propuse a Antón ir con ellos y disfrutar de una gran actividad en buena compañía.

Es agosto en el Piri. Calor y tormentas aseguradas. Después de una opípara cena a la par que indigesta, cogimos el coche desde el camping de Escarrilla y nos fuimos a dormir al parking de Torla, desde donde sale el bus que nos ha de llevar a las seis de la mañana a la pradera de Ordesa. La noche fue agitada. Montamos las esterillas sobre el asfalto del aparcamiento en una zona con luz tenue y al poco de meternos en el saco empezó a caer agua. Como un resorte nos levantamos - ¿tormenta? - no, aspersores. Falsa alarma, nos recolocamos y de nuevo en busca de morfeo, vuelta para aquí, vuelta para acá y las migas haciendo estragos en mi sistema digestivo. Sigo sin pegar ojo. Por si no fuera poco, empiezo a notar en la cara una sensación de hormigueo y una hinchazón en los labios que me hacen pensar si el rocío nocturno anterior vendría con algún tipo de ácido corrosivo, que me está  desfigurando el rostro más de lo que ya uno está. Levanto la cabeza y estos tres siguen a lo suyo y no parecen muy alterados. Me incorporo y cambio de sitio mi cubil. Por desgracia, las  migas se vienen conmigo. Mi cara no evoluciona a mejor -tendré que ir al cirujano plástico- y sigo maltratado por lo que identifico como  un ataque masivo de mosquitos. Así transcurre la noche, entre migas embebidas en grasa dando vueltas por mi cuerpo y una lucha constante por sobrevivir a estos insectos voladores. Ganaron ellos y ellas, y sin haber podido dormir escucho la alarma del reloj que nos avisa que es la hora de recoger los pertrechos y dirigirnos a la taquilla del bus.

Desde la pradera de Ordesa hay que coger la senda que se dirige al circo de la Carriata. El recorrido  va salvando desnivel entre un frondoso bosque de coníferas, bojs y hayas. La humedad es elevada y esto hace que enseguida la temperatura corporal se dispare al no poder transpirar con eficacia. El sudor me recorre la cara y la marcha sigue a buen ritmo. Sobre la mitad del recorrido, un grupo de cinco chavalotes nos alcanzan y al poco nos superan. Llevan una marcheta buena y desconozco si caminan así de forma habitual o si aceleraron su ritmo para evitar la posibilidad de tener gente delante en la vía que iban a hacer, que al final resultó la misma.

Alcanzamos el zócalo característico del Tozal del Mallo, que tras una serie de trepadas no difíciles, pero sí delicadas por transcurrir entre bloques y vegetación, nos encarama a la base del comienzo de la Ravier. Allí se encontraban las dos cordadas que nos adelantaron en el bosque. Poca conversación entablamos pues escalaron rápido y enseguida los perdimos de vista.

En cuanto pudimos, Antón se dispuso a acometer este primer largo que si bien no pasa de IV, a mi compañero se le dio por probar el vuelo sin motor sobre sabinas. La verdad que la caída fue bastante espectacular pero el aterrizaje amortiguó sobradamente la inercia de la misma. Tras el susto inicial, Antón siguió para arriba y completó el largo. Las dos siguientes tiradas las uní en una sólo. Colocando cintas largas se puede realizar sin problema. Comentar que la chimenea característica tiene realmente un tacto muy pulido y patinoso, eso junto con la pequeña mochila que llevaba a la espalda y que me impedía colocarme correctamente para poder progresar en oposición, hizo que no me lo pensase mucho y acerase como un bellaco. La salida de la chimenea se realiza por su izquierda y es realmente espectacular, para acabar montando la reunión tras un flanqueo, a la derecha de la misma.

El siguiente relevo tal vez el más estético, aéreo y con más sensación de patio de la vía, eso sí bastante protegido,  lo afrontó Antón.  Tras ir comprobando como se le iban hinchando los “popeyes” fue dándose cuenta de lo que implica escalar en Ordesa: gestión de recursos.

Las tiradas restantes se resumen, por un lado, en ir conviviendo con mi indigestión y por otro, en buscar la canal/chimenea más adecuada para seguir la ruta, si bien, creo que cojas la que cojas, acabas confluyendo en la línea buscada o así me lo pareció pues se podía ver bastante restos de equipamiento por todas ellas. El fin de ruta tuvo un poco de picante - ¡¡y yo sin almax!!- pues una pequeña llovizna se dejó sentir durante un corto intervalo de tiempo en el penúltimo largo; luego igual que vino se marchó: -  no me apetecía comerme otra tormenta en menos de una semana.. Al final el sol se impuso y nos permitió disfrutar de un agradable descanso en la cumbre del Tozal mientras esperábamos por Richard y Mundi.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Sureste Directa Midi d'Ossau, ED inf, 6c (6a obl), 450m

https://goo.gl/photos/Bsa1WMWoBHEjczPf8Agosto mes ocioso donde los haya y en eso andábamos. Recién llegados de Francia hicimos los pertinentes planes para poder coincidir en el Pirineo con los amigos y compañeros del Club Alpino Ourensán. Este año planificaron diferentes actividades en las cercanías del valle de Tena y en Escarrilla se estableció el campamento cero.

¿De dónde surgió la idea de escalar la Sureste Directa? En este caso no tenía muchas referencias de ella ni tampoco me traje info de vías en el Midi, hacía mucho que no me acercaba por estas lindes (la última vía realizada aquí fue el Pilar Sur, en julio de 2008, con Aviño). Pero curiosidades de la vida, en las semanas previas, mientras estábamos en Chamonix, en uno de esos días ociosos que dedicas a curiosear las tiendas de montaña y también las librerías (donde existen una gran variedad de guías y libros de montaña y escalada que desgraciadamente en España no se editan) cayó en mis manos una selección de escaladas por todo el mundo de Arnaud Petit. Al ojearla venía reseñada la Sureste Directa al Midi, lo que me hizo pensar, qué tendrá este itinerario como para que un grandísimo escalador como este le haya dedicado un espacio en esa selecta recopilación. Inmediatamente me acordé de Ernesto y decidí proponérsela al llegar a Pirineos.

Tres de agosto, día despejado pero con amenaza de tormenta con la puesta de sol. Siete de la mañana, me encuentro subiendo al Ibiza de Ernesto, atravesamos el Portalet y sin tomar café, comenzamos el pateo cara al Midi. En las mochilas hemos metido unas 15 cintas, un juego de fisureros, cuatro Aliens (azul, verde, amarillo y rojo), un juego de Camalots hasta el número 3 (repetidos 1 y 2), un surtido de “deliciosas” barritas, un litro y medio de agua por cabeza, frontales, gafas de sol, chupa, dos cuerdas de 60m y como diría Rebuffat, mucha ilusión.

El acceso hasta el muro de Pombie es muy evidente y transcurre plácidamente por la senda que serpentea las verdes praderas que rodean este viejo volcán. A esta hora de la mañana el ganado todavía no se deja ver por estas estribaciones, pero el bochorno sí que nos acompañará durante todo el día.

Cruzamos delante del refugio de Pombie. Rodeado por  maquinaria y material de construcción me hace recordar el feísmo típico de algunas poblaciones gallegas: malas fechas para el paisajismo para todos aquellos que nos acercamos por el entorno en esos días. Nos detenemos para otear nuestro itinerario. El croquis que llevamos no es muy exhaustivo, únicamente recoge las tiradas y la dificultad en libre de cada largo; a la postre suficiente. La vía la tenemos marcada sobre foto y el itinerario lo podemos identificar claramente.

Sobre las 9:00h tengo los gatos calzados. El primer largo consiste en salvar de la manera más  dulce posible los arbustos del zócalo inicial, para alcanzar la fisura característica de media luna, que da comienzo a las hostilidades. Esta primera reunión es cómoda y tenía un puente de roca con un cordinajo. El segundo largo es uno de los claves de la vía, fisura/diedro de derecha a izquierda  con salida extraplomada. Le dan 6b+ y personalmente me pareció el más duro de todos: tal vez porque te pilla un tanto frío, tal vez por el granito tan característico del Midi que me resultó un tanto patinoso en esta sección y a lo que hay que sumarle, que tumba para el lado malo. Lo cierto es que aceré en alguno de los clavos y cordinajos que se localizan en el largo. La reunión se hace a la izquierda según salimos del desplome, donde se localizan un par de clavos con cordino.

Los siguientes dos largos los atacó Ernesto. El tercero consiste en salvar una canal/fisura ancha que te deposita una zona de bloques, donde encontraremos una reunión cómoda sobre dos clavos y cordino (V). El siguiente, IV+, va sorteando bloques hasta alcanzar la base de un gran muro naranja donde aparecen unos clavos y cintajos en una placa inclinada, indicadores del relevo. A la derecha de este muro se puede apreciar la característica fisura que sortea por la izquierda el gran gendarme/bloque característico, situado en medio de la pared de Pombie.

A partir de aquí no encontraremos reuniones equipadas, si bien, los puntos donde hacer las transiciones no ofrecen muchas dudas (con una o dos excepciones: R5 y R9) sí que son operaciones que hay que tener en cuenta, pues necesitas siempre más material y sobre todo, invertir más tiempo.

Después de cuatro largos, no puedo decir que la ruta me pareciera especialmente buena en comparación con otras de esta misma montaña o de otras muchas que hay por el Pirineo: “Arnaud, Arnaud …”

Llega la tirada clave, cotada de 6c, se trata de un diedro/fisura física pero que se deja escalar y que me pareció más encadenable que el segundo largo. Presenta algunos clavos y empotradores abandonados. La reunión la hice en un nicho aprovechando un clavo y reforzándolo con un par de friends, bastante incómoda. El sexto largo sigue la fisura hasta montarse encima del gran bloque. Mucho más amable que el tramo anterior, lo más duro fue una pareja de chovas piquigualdas que nerviosas por invadir su nidito de amor, estuvieron bastante rato revoloteándome encima mía y graznándome; por momentos pensé que me iban a atacar. Desde esta atalaya las vistas son inmejorables, si no fuera porque empezamos a vislumbrar como unas nubes oscuras se hacían cada vez más numerosas, aunque de momento estaban bastante lejos.

Hicimos un pequeño descanso en este privilegiado mirador y Ernesto atacó el siguiente largo. Lo más duro al principio, un paso bastante a bloque y luego a navegar para encontrar el punto donde hacer el péndulo. Nosotros destrepamos asegurando al primero y reforzamos la reunión con una cinta por el que pasamos la cuerda y aseguramos el descenso del segundo. A partir de aquí, la meteo me empezó a preocupar y comenzó a pasárseme por la cabeza la posibilidad de que la tormenta se adelantase. Era obvio que sería bueno ir un poco más rápidos y ese pensamiento nos azuzó durante todos los largos que quedaban, aunque estos eran de los que necesitan dedicación..

Sin duda las tiradas que restaban, junto con las dos anteriores, creo que son las responsables de que la vía sea del todo recomendable, una serie de cuatro largos entre el 6a y 6b, muy mantenidos, que no regalan nada, donde hay que ir escalando paso a paso y donde la roca es realmente buena. Personalmente creo que el mejor largo de la vía es el décimo. Sales de una reunión incómoda y hay que prestar atención para coger una línea de clavos que se deja ver por la izquierda de la canal por la que subes. Te montas en un espolón donde hay que escalar muy fino para ir llegando a los abundantes clavos que presenta. Una gozada, pero que en este caso no disfrutamos demasiado porque empezaron a caer unas pequeñas gotas y el cielo estaba cada vez más oscuro.

Afortunadamente, la lluvia fue sólo un pequeño aviso y después de chispear un rato, no volvió a hacer acto de presencia hasta que ya estábamos camino de regreso y habíamos pasado el Refugio de Pombie; eso sí, la mojadura fue de órdago.

Sobre las 18:00h llegamos a la Jolly y sin demorarnos mucho nos tiramos a por los rápeles de bajada. El primero se encuentra en el lado izquierdo de la repisa que hay debajo de la aguja Jolly (mirando hacia el circo gris). Una vez lo localizas sólo hay que ir prestando un poco de atención para ir encontrando el resto de rápeles. Realizamos siete hasta llegar al pie de la pared a eso de las 20:00h.

viernes, 28 de agosto de 2015

Verdón, sector Les Marches du Temps: Ula 6b (6a obl)

https://goo.gl/photos/75LEB4vRdexWRjHo8Podría decir aquella frase que se puso de moda gracias a una serie de culto de los ochenta: “..me encantan que los planes salgan bien.”, pero en este caso ni estaba planeado ni se le esperaba; pero por eso mismo me encantó.

Agotado Chamonix, alguien propuso emigrar hacia el sur y aprovechar para conocer ese lugar tan mítico para los escaladores como son las Gargantas del Verdón. Las imágenes que me pasaban por la cabeza al acercarnos a tan ansiado lugar eran las de: rápeles sin fin para alcanzar los pies de vía, cuerdas rebeldes que se separan de las paredes, las mallas radiactivas de escaladores franceses de la época, Catherine Destivelle ... Las imágenes con las que regresé fueron: el viento que ulula por las gargantas, el entorno natural tan sugerente para la escalada y para actividades de agua, la peculiaridad de la Provenza francesa y lo caro que se cotiza el agua embotellada (7 euracos nos cobraron en un bar de Palaud- sur Verdon).




Ula es una de las líneas más conocidas del Verdón; principalmente por los amantes de la escalada limpia. Para acceder a ella desde Palaud- sur Verdon seguir la carretera por les route des Cretes hasta el mirador de la Carelle. Dejar el coche y siguiendo la cresta del cañón hacia la izquierda (según vais de cara al mirador) localizar el sector y la salida de la vía. Existen varias posibilidades para el descenso en rápel. Otra alternativa que requiere de dos coches o de alguien que os acerque, pero que resulta más cómoda y que evita posibles problemas en los rápeles, es acceder al pie de vía por el Couloir Samson. Desde Palaud- sur Verdon seguir la carretera en dirección Castellane y después de pasar la Pointe Sublime (parking, hotel, aglomeraciones), coger a mano derecha un acceso que nos deja en el fondo de la garganta, más conocido como Couloir Samson. Desde aquí en unos 30 minutos se alcanza el pie de vía, siguiendo para ello la senda Blanc Martel, atravesar un túnel bastante largo y muy oscuro y al poco de salir ya se hará visible la pared. Si vais atentos veréis un hito que señala una senda que permite alcanzar el inicio de vía sorteando el tupido bosque de Boj.

Ula es una escalada donde prácticamente no encontraréis ningún seguro expansivo en los largos. Las reuniones están equipadas con 2 spits, mayoritariamente, alguna tiene cadena y es rapelable (los largos de abajo y también una reunión intermedia que te encuentras muy cerca de terminar el último largo de la vía). En el primer largo, hay una sección muy lavada al inicio de la vía que está protegida con dos spits, y alguno más había en el segundo y tercer largo. En el largo de 6b, un poco a la derecha, te cruzas con otro pero pienso que es de otra vía, aunque yo no dudé en usarlo (había un cordino todo roído como alternativa). El resto de la vía es de autoprotección total. Tiradas largas donde la cacharrada entra a cañón. Nosotros llevamos: 15 cintas, un juego de fisureros, micros (semáforo), un juego de camalots repitiendo el 1, el 2 y el 3, además, un 3,5 y un 5 (fue la primera vez en mi vida que meto un 5, ¡gozada!, no es imprescindible con un 4 suficiente).

La escalada tiene como dos secciones. La parte inferior (los cuatro primeros largos) que salvan un techo característico por su derecha (el largo 2, muy recomendable) y una serie de escalones con vegetación, hasta llegar a una fisura que surca toda esta parte superior y que se traduce en seis largos muy mantenidos en torno al 6a y 6b. Predomina la fisura ancha, que en ocasiones invita a meterse en ella, al estilo off-witch, pero que se deja escalar perfectamente por fuera dando una trepada mucho más aérea y atractiva. La vía nos llevó unas 7 horas y me pareció buenísima, esperemos que mantengan la filosofía con la que fue abierta, porque realmente no necesita nada más, aunque como sucede en casi todas las escuelas creo que hubo alguna polémica o intento de reequipamiento con párabolts.

Moustiers Sainte-Marie, pueblecito famoso por su cerámica, construido en anfiteatro al pie de una impresionante grieta en un acantilado - See more at: http://www.la-provenza.es/ruta-de-las-gargantas-del-verdon#sthash.kToDSpwD.dpuf
 
Moustiers Sainte-Marie, pueblecito famoso por su cerámica, construido en anfiteatro al pie de una impresionante grieta en un acantilado - See more at: http://www.la-provenza.es/ruta-de-las-gargantas-del-verdon#sthash.kToDSpwD.dpuf
Moustiers Sainte-Marie, pueblecito famoso por su cerámica, construido en anfiteatro al pie de una impresionante grieta en un acantilado - See more at: http://www.la-provenza.es/ruta-de-las-gargantas-del-verdon#sthash.kToDSpwD.dpuf

Atelier Clandestin 6c+(6c obl) + Dolce Vita 6a+ (6a obl)

https://goo.gl/photos/CuJoUwSuPE1h7k8EA
MAGNIFIQUE!!!! que diría un francés o de otra forma más nuestra BUENÍSIMA!!!!

Después de escalar la Ula, Lucas decidió descansar pues empezaba a notar alguna molestia en su lesión del pie. Así que Richard, Aviño y yo, decidimos hacer alguna otra vía antes de volver a España. Nos decantamos por escalar algo equipado y de corte más relajado. La elección, aunque fuese al azar, resultó de las mejores escaladas que he realizado en mucho tiempo – por favor si alguien va al Verdón a escalar, no dejéis de trepar Atelier Clandestin, ¡¡GOZADA!!

Se trata de escalada de pared equipada, con buenos seguros, aunque en algún largo un tanto alejados (largo 4 de Atelier). Para acceder a ella desde Palaud-sur Verdon seguir la carretera por les route des Cretes hasta el mirador de Dent d'Aire, sectores Pas de Prélude y Gringo Loco. Una vez en el mirador localizar los rápeles de Dolce Vita (se encuentran a la derecha del mirador según llegamos a este). En dos rápeles (40m y 50m) nos situamos en la base del sector Gringo Loco. Seguir un sendero hitado y con tendencia hacia la derecha (según descendemos) para encontrarnos con los rápeles (35m y 45m) que nos depositan en la parte inferior del sector Pas de Prélude (el segundo relevo es volado). Descender siguiendo una senda difusa y salpicada de bojs hasta situarnos en el comienzo de Atelier Clandestin (techo característico).


Atelier es una vía de cuatro largos del año 2004, de unos 100m. El primer largo, 6b+, es un tanto explosivo y te puede pillar algo frío. Salva un desplome/techo donde hay que apretar bastante pero eso sí, siempre con buen canto y bien protegido (con doble cuerda se hace difícil de encadenar). El segundo largo se lo “robé” a Richard, llevaba bastante tiempo en la reunión, que no era muy cómoda, por lo que le pedí si me lo dejaba. Este accedió y no pudo hacerse de primero uno de los largos de 6a+ de mejor calidad que haya escalado jamás: ¡¡gozada!!, placa tumbada, técnica de agujeros y gotas y con una salida sobre buen canto: ¡¡preciosa!! -lo siento Richard.

El tercer relevo, 6b, le tocó a Richard (tal vez el que menos me gustó, - lo siento-) placa que termina en un bloque que obliga a bloquear fuerte para poder salir a la reunión. El último largo, 6c+, es increíblemente bueno. Me da igual que allí donde la cosa se pone más tiesa los seguros se encuentren más alejados, una vez que te metes a navegar la vía te va llevando de un canto bueno a otro mejor, sigues avanzando, respiras, oteas, elucubras, navegas y otra laja salvadora, a medida que sigues progresando eres consciente de lo buena que es y además, encadenas; un romance sin duda, que se confirma cuando los compis llegan a la reunión y todos vienen con chiribitas en los ojos.

Dolce Vita es una clásica del sector y por lo que comentan las reseñas, bastante frecuentada. Son tres largos: V+, 6a+ y 6a. Creo que no me equivoco si destaco lo bueno que es el último largo, 40m muy mantenidos sobre placa vertical, de buen canto y con seguros distanciados: ¡¡gozada!!
Un fin de fiesta en el Verdón realmente magnífico - me encanta que los planes salgan bien aunque estos sean improvisados.

jueves, 27 de agosto de 2015

Chamonix, reencuentro tórrido.

Cual ave migratoria que periódicamente viaja buscando un entorno más favorable, los escaladores solemos visitar con cierta periodicidad la meca del alpinismo: Chamonix.

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Chamonix es un megaemporio turístico vestido de flores y de un entorno natural inigualable. Chamonix ya no huele a queso, huele a pizza, a fondue; ha desaparecido el aroma de las flores y se agudiza el olor a cartier, a channel, a fibra de carbono. La historia ha pasado a un segundo plano: cómo se gestó la ciudad, qué elementos arquitectónicos destacables presenta, qué personajes de interés recorrieron sus calles. Nadie se hace esas preguntas ni nadie viaja allí con esos objetivos indagatorios. Chamonix destila consumo con mayúsculas. Consumir naturaleza es un concepto que tal vez a nosotros nos siga sonando un tanto estridente, pero que los franceses llevan ejerciendo desde tiempos pretéritos y de una forma totalmente intrínseca.

A sabiendas de todo esto, el canto de sirena siempre se impone y una vez más allí arribamos. Objetivos varios: Norte de los Drus, Espolón Frendo, Bonatti al Capucin, quizás Walker...

Soñar es gratis pero la realidad es más severa y generalmente se suele imponer. Las condiciones climáticas de extremo calor obligaban a cuestionarse muchas posibles actividades y nuestra propia preparación nos llevaron a conformarnos con: una retirada del Grand Capucin después de seis largos por falta de aclimatación (vía Po-éticomania-Bonatti/Ghigo) el 21 de julio, una retirada bajo tormenta y a cuatro largos de la cima en el Grand Charmoz (vía Pilar Cordier) el 24 de julio, ascenso al gendarme rojo o 3068 de la Aiguille du Peigne (vía Contamine/Labrunie/Vaucher) el 28 de julio.

Eso fue todo o quizás mejor dicho, no estuvo mal, después de dos años en el dique seco y de no haber escalado demasiado esta temporada; el reencontrarse con las sensaciones de la montaña, el sentir que el cuerpo responde y empieza a ganar confianza, ya es de por sí todo un logro. Chamonix bon amour.

Vía Bonatti/Ghigo (ED/300m/6c+(A1/6a obl))
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- “Oye, mañana dan bueno y pasado dan cambio de tiempo, nos vamos al Capucin”; esta frase me pilló un tanto por sorpresa por varios motivos: por no plantearla yo, por el lugar donde se produjo Blaitiére dessus a 1926m, la hora alrededor de las 14:00h, y por llevar todo el día pateando en el entorno de Nantillóns- Montenvers como actividad de aclimatación. No lo medité demasiado y me dejé arrastrar por ese ansia que lo inunda todo en Chamonix.

Tratar de forzar las cosas no suele dar buen resultado, pero tardé en asimilar lo que estábamos haciendo, sólo teníamos que descender corriendo unos 900m de desnivel hasta Chamonix, deshacer nuestra mochila, refrescarnos un poco en un baño público del parking, confirmar la meteo en la casa de la montaña, rehacer las mochilas y coger el teleférico de la Aiguille du Midi, cuya última salida era a las 17:30h. Quién dice que las vacaciones son para relajarse..

Pues dicho y hecho. Creo que en algún momento durante todo este trajín pensé que no nos daría tiempo (algo en mí lo deseaba), pero al menos lo habríamos intentado. Hasta la cajera del teleférico se aliaba con la cordura y en un primer momento nos dijo al llegar a su ventanilla que ya no subía ningún otro telecabina para arriba, pero al insistirle lo consultó y en unos minutos nos encontrábamos dentro de esa cabina colgante junto con otras cuatro personas. Fue durante este corto trayecto que si empecé a ser consciente de lo poco acertado de nuestra decisión.

Allí estábamos, en la cueva de hielo de la Aiguille du Midi, que más parecía una aspersor desbocado, vestidos de alpinistas dispuestos a descender por la cresta característica de acceso al Valle Blanco, atravesar parte del Glaciar du Geant, encaramarnos al Circo du Maudit y plantar nuestra tienda en la base del Grand Capucin (3838m). Vamos un lindo paseo, si no fuera por la hora, alrededor de las 18:00h, la actividad acumulada que llevábamos en las piernas, la falta de aclimatación, las dos horas y media que nos quedaban por delante y el estrés de sortear la infinidad de grietas que nos aguardaban en nuestro trayecto.
Sea como fuere, a eso de las 22:00h estábamos con la tienda montada a los pies del Capucin . Había otras dos tiendas y gente rapelando por la pared abajo; las jornadas aquí suelen ser largas.. En este momento comenzaron nuestros problemas de logística. La bombona que subimos no tenía mucha carga y nos dio para cocer unos fideos chinos (más conocidos como “Yakimuras”) y aprovechar el agua de cocción como bebida para el día siguiente, la que saborizamos con una bolsita de té a la menta y unas virutillas de azúcar con canela que recubrían las galletas de desayuno: nouvelle coucine (“no hay bebida energética o isotónica en el mercado que se precie de tan magno sabor”). Al sobre nos fuimos tarde para lo que necesitaban nuestros maltrechos y mal aclimatados cuerpos y el toque de diana fue a las 6:00h, con lo que el pequeño descanso no tuvo mucho de reparador.

El día amaneció espléndido, demasiado. En esta vertiente SE el sol pega desde primera hora y con la intensidad con la que estaba dando una buena hidratación y aclimatación son básicas. La base de la pared se encontraba muy cerca de nuestra tienda y alrededor de las 8:00h ya me encontraba con los gatos puestos. En vista que el acceso por el corredor de las Aiguillettes estaba desaconsejado por desprendimientos (si bien muchas cordadas subieron por ahí, también muchas piedras de considerables dimensiones descendieron por el mismo lugar) decidimos empatar la vía Po-éticomania, sus tres primeros largos, con la Bonatti/Ghigo. Es muy cómodo porque evitas la rimaya y dejas todo el material pesado: botas, piolets y crampones a pie de vía; pero por otro lado los largos iniciales no regalan nada y tienen su desgaste. Según Piola, estos tres primeros largos saldrían de IV, 6a y 6a. Desde luego el IV hay que hacerlo y es para frotarse los ojos cuando ves que no te deja indiferente: “¡vah! será que es el primero del día y estoy frío”. El segundo 6a, es alucinante una fisura de derecha a izquierda, sobre un granito rojo buenísimo donde entran a cañón los friends, realmente un largo excepcional, pero muy mantenido . El tercer largo no es tan mantenido, pero con una salida sobre placa bastante apretada para poder ganar la terraza característica del inicio de la Bonatti. Llegados a este punto, creo que tanto Lucas como yo nos mirábamos con cierto recelo, si estos iban a ser los largos fáciles no quiero pensar como serían los 6b+ y los 6c+ que nos esperaban por ahí arriba. Resoplábamos demasiado para el supuesto esfuerzo que deberíamos estar haciendo.

El primer largo de la Bonatti, siempre según Piola, es un V+, ¡os juro que tuve que acerar! (en otros crokis le dan de 6a+), estaba muy pulido y tiré como un bellaco del clavo que allí se encontraba, el resto del largo se deja hacer y te conduce como a un pequeño techo que no se escala sino que lo flanqueas horizontalmente hacia la izquierda hasta encontrarte con la reunión. Por cierto, todas las reuniones que hicimos se encuentran equipadas con cadena y párabolt y preparadas para rapelar. El siguiente largo más de lo mismo, un comienzo apretado (supuestamente otro V+, que sería 6a+ en otros crokis) que prosigue hacia una fisura muy mantenida de 6a con un paso de colocación para poder alcanzarla; realmente bueno pero duro.

Llegados a este punto de la película, agotada el agua bebible que nos quedaba (sólo nos restaba el preparado Yakimura a las finas hierbas), cansados de resoplar como novenogradistas en cada largo de 6a, machacados por el sol y conscientes de ese ansia traicionero que nos había llevado hasta allí, decidimos dar por terminada nuestra incursión al Grand Capucin e iniciar la retirada en busca de lugares más benévolos; pero siempre con el convencimiento, de que hay que volver a escalar esta gran vía y esta gran pared que es el Capucin.

Vía Pilar Cordier (Grands Charmoz 3445m), (MD inf/650m)

Cuando llegamos a Chamonix una de las actividades de aclimatación que teníamos previstas era la travesía Grands Charmoz- Grépon, en la vertiente NO de las agujas de Chamonix. Actividad atractiva sobre roca, que era lo más recomendable debido al estado en que se encontraban las canales de nieve y glaciares de la zona. Desde Chamonix ascendimos por la senda que conduce a los chozos de Blatière dessous y Blatière dessus, dicho itinerario se puede coger desde el parking de Les Planards o por encima del cementerio. En Blatière de arriba se encuentra una cabaña de acceso libre, situada a 1926m y en muy buen estado de conservación para pernoctar en ella. Desde aquí el acceso a la senda Plan de l'Aiguille-Montenvers es muy rápido y remontar la morrena del glaciar de Nantillons también se realiza con facilidad. Me imagino que muchos pueden pensar que lo lógico sería coger el huevo sustentado por hilos de hierro y apoquinar unos 31€ para acceder a Plan de l'Aiguille, donde pernoctaríamos en ese bonito refugio y de donde saldríamos muy temprano perfectamente descansados, aseados y alimentados. Es una opción..

Al acercarnos hacia la pared del Grands Charmoz y a pesar de ser una hora bastante temprana, observamos como se producían desprendimientos por el glaciar de Nantillóns. En vista que teníanos que subir por ese glaciar hasta bastante arriba para comenzar el cresterío y luego bajarlo, decidimos descartar la actividad y darnos un recorrido de aclimatación por la zona.

Este primer acercamiento nos sirvió para retener en la cabeza que la vertiente oeste del Grands Charmoz presentaba una aproximación bastante segura donde prácticamente no penetras en la zona de ruptura del glaciar de Nantillons, por lo que después del palo del Capucin Lucas y yo, decidimos subir a hacer el Pilar Cordier y tomar contacto con el granito chamoniardo. La vía era rapelable por lo que no tendríamos que invadir el glaciar.

La meteo obliga y nos daban dos días buenos si bien con posibilidad de tormentas a última hora del segundo día. Decidimos aprovechar y acercarnos hasta la cabaña de Blatière de arriba y escalar al día siguiente, suponiendo que nos debería dar tiempo a estar en un sitio seguro cuando empezase a descargar el cielo.

Nos levantamos temprano, alrededor de las 5:00h y creo recordar que sobre las 8:00h estábamos comenzando a escalar. El pilar es muy evidente, se observa perfectamente desde Chamonix, y el comienzo de vía no tiene pérdida. La ruta tiene dos partes bien marcadas. Los primeros 400m que terminan en unas viras características y la parte final sobre un granito rojizo bastante atractivo. Este primer segmento que viene a ser el pilar propiamente dicho, se caracteriza por una sucesión de fisuras/diedros y placas sobre granito gris, con pasos de V+ bastante mantenidos mezclados con transiciones y terreno difuso de navegación. Se encuentran bastantes clavos y tinglados a lo largo de toda la vía y hay que prestar atención a no irse excesivamente a la derecha, después del séptimo-octavo largo, y tratar de encontrar lo que Piola denomina como “ràteau de chèvre”, que es la tirada clave que da acceso a los 4 o 5 últimos largos del pilar antes de la vira.

Serían cerca de las 14:00h cuando arribamos a las viras centrales de la pared. El sol nos daba de pleno pero ya se intuían nubes amenazadoras. Seguimos por el muro superior por una sucesión de trepadas fáciles sobre un granito de mucha mejor calidad que el de la parte inferior. A medida que ascendíamos las nubes empezaron a cerrarse sobre nosotros y la visibilidad comenzó a disminuir. Cuando llevábamos unos 100m de esta segunda parte, comenzaron las primeras precipitaciones y ante la inminente descarga decidimos tomar las de Villadiego. Serían sobre las 15:00h y parecía que la tormenta se adelantaba a lo pronosticado. Lástima, la parte somital parecía depararnos una escalada más aérea y disfrutona que la anterior.

De aquí hasta pie de vía fue un sin fin de rápeles bajo la lluvia intermitente, con algún conato de granizo y algún estruendo tormentoso; si bien lo más gordo nos pilló ya sobre las estribaciones del glaciar y su morrena. Empapados llegamos a la cabaña de Blatière de arriba, donde Ricardo y Aviño nos esperaban después de haber escalado en la Aiguille de l`M. Colgamos todo el material y la ropa y nos metimos en los sacos, mientras nuestros compañeros se curraron la cena. Una típica retirada bajo tormenta chamoniarda para el curriculum, la semana iba mejorando.. Chamonix bon amour.

Vía Contamine/Labrunie/Vaucher, Gendarme rojo o 3068 de la Aiguille du Peigne (MD/400m)

De nuevo en el valle. La meteo inestable. Días buenos salpicados de tormentas así que el retorno a Chamonix toca a su fin. Tratamos de aprovechar al máximo y decidimos subir a Plan de l'Aiguille y hacer alguna vía rápida que nos permita estar por la tarde a buen recaudo pues se pronostica lluvia. El Gendarme rojo es una buena opción pues tiene un acercamiento cómodo y rápido, en una hora siguiendo el sendero que bordea el glaciar de Pélerins se accede a su base. No está de más llevarse los crampones y un piolo, pues el acceso a esta vertiente oeste de la Aiguille du Peigne requiere de contacto con nieve que a primera hora de la mañana está bastante dura.
El comienzo de la vía es muy evidente, aunque hay que tener en cuenta que el nevero se encuentra separado de la pared y se hace necesario destrepar hasta la base de la misma. Allí encontramos una cuerda fijada y que facilitaba bastante esta operación. La vía en su conjunto no es ninguna maravilla, una sucesión de fisuras estrechas y diedros característicos de la zona, salpimentado con alguna placa y una larga chimenea.

Una vez haces los dos primeros largos y la transición, el siguiente largo es un tanto difuso al encontrarte en una zona de terrazas donde podrías progresar casi por cualquier lado. La referencia a seguir es siempre el evidente gran bloque al que tenemos que dirigirnos y donde se encuentra el largo más característico de la vía una gran chimenea. Antes de alcanzarlo pasaremos por un largo de placa bastante bueno y protegido con un par de párabolts. Después de la famosa e incómoda chimenea la duda nos asalta pues no está muy claro si seguir un tanto a la derecha, por unas fisuras evidentes o ir algo hacia la izquierda y ganar unos cordinos que se vislumbraban desde abajo. Nosotros fuimos a la izquierda y luego tuvimos que hacer un largo de empalme con la otra línea. Siguiendo estas fisuras no hay pérdida, terminan en una zona de bloques situados bajo la cresta cimera. Para el descenso nos dirigimos hacia la punta más occidental, la que se encuentra a la derecha según subimos, y en cuya base encontraremos el primer rápel equipado para el descenso. Nosotros debimos realizar unos 8 rápeles hasta volver a pisar el nevero.

Como final de actividad, nos pusimos a correr para tratar de coger el teleférico de bajada a Chamonix y evitarnos una pateada con bota dura nada atractiva. A pesar del horario (debían ser sobre las 19:00h) y de que éramos conscientes que el último remonte hacia la Urbe lo habíamos perdido, nos precipitamos raudos y veloces hasta la estación de Plan d'Aiguille al observar algún telecabina en circulación. Cuando llegamos, las puertas de acceso a la estación estaban cerradas, me asomé y me hice notar hasta que uno de los trabajadores se apiadó de mí, nos abrió la entrada y pudimos bajar con los empleados y los contenedores de basura de la Aiguille du Midi, ¡¡todo un lujo sin duda..!! Por fin Chamonix se portaba con nosotros. Chamonix bon amour.

martes, 16 de junio de 2015

De regreso por las Hoces de Vegacervera: La Venganza de Dalila+Espasmos vacunos y Futuro incierto.


De vuelta a los orígenes podríamos definir esta salida a las Hoces de Vegacervera. Quedan ya muy lejos aquellos años fanáticos donde el fin de semana era la escusa perfecta para emigrar a alguna tapia de escalada “cercana”. Una de esas zonas solía ser, por supuesto, Vegacervera.

La última vez que estuve en las Hoces fue en 2009, en aquella ocasión realizamos (con Aviño) una combinación de vías: Cervezas Petete+ Pies negros+ Manos blancas, “recomendable actividad”. 

Las Hoces suele presentar una combinación de escalada por fisuras, salpicada de placas de adherencia muy “picantonas”. Es un lugar donde algunos 6a y 6b se pueden convertir en auténticas proezas, en enigmas a escrutar y descifrar, donde el supuesto “grado personal”  se te cuestiona en cada apoyo. A alguien escuché definir el “grado” como aquel que uno puede realizar en cualquier parte y en cualquier situación (definición que comparto absolutamente); si aplicásemos esta definición, mi grado personal, después de pasar por las Hoces, sería realmente lastimoso.
En esta ocasión con Aviño y conmigo venía un ilusionadísimo Antón, era su primera vez en las Hoces. Las vías elegidas fueron una combinación de rutas de más reciente creación, para el sábado y una clásica de las de siempre, para el domingo.

La Venganza deDalila y Espasmos vacunos son vías reequipadas y abiertas por Julio Ludena y Borja Araque en 2010. Mi apreciación personal es que se trata de una muy buena combinación, siendo la ruta somital de una mejor adherencia y más vertical. Destacaría la resolución con la que Antón resolvió el primer largo, que aun estando algo mojado tiró para arriba como un misil y enlazó con el segundo. Desde aquí se podía visualizar una fisura que nacía sobre nuestras cabezas y que realmente tenía una pintaza, desequipada y muy compacta, creo que era la “Orión” (habrá que volver a probarla!!). 
Largo clave de La Venganza de Dalila (6b)

Nuestra vía seguía un poco a la derecha (hicimos reunión en la vía Orión y no en la de la Venganza de Dalila). Largo duro y exigente físicamente este tercero (6b); fisura en bavaresa de autoprotección que te obliga a ir con los pies muy altos y donde por falta de hábito y por la adherencia no muy buena, me exigió hacer más fuerza de la necesaria.

De Espasmos vacunos yo recogería dos aspectos, el primero relativo a por dónde entrarle al primer largo. Si te vas mucho por al lado izquierdo del espolón, llega un momento que retomar la placa de inicio se hace complicado. Me costó bastante decidirme a navegar por esa placa, pues a pesar de estar marcada como fácil (IV+) no veía como protegerme ni tenía muy clara la secuencia a seguir para llegar a una chapa que indicaba la dirección de la vía. Una vez conseguí situarme y posicionarme en ella, no era para nada complicada y la secuencia de movimientos me parecieron muy buenos. A partir de aquí, la escalada se vuelve más vertical afrontando un muro que presenta un par de chapas y de escalada técnica sobre presa pequeña. Sobre el último largo, aunque lo marca de 6b, es tal vez el largo más fácil en comparación con sus predecesores con el mismo grado.
Último largo de Futuro Incierto

Futuro incierto es una vía que tenía escalado en el año 2003 con Carola y Aviño y de la cual me acordaba que había intentado el 6b del tercer largo y que no pude resolver, por lo que salimos por la variante de V+ de la derecha. En esta ocasión el primer largo lo atacó Antón y se encontró con las “procelosas” adherencias de Vegacervera concentradas en un paso de 6a que hay que hacerlo - el que nunca haya acerado en las placas de las Hoces que levante la mano -. Al segundo largo le dio Aviño y yo iba con la idea de encadenar ese 6b, que tenía pendiente.  No fui capaz de encadenar, está visto que las Hoces te pone en tu sitio; sí acabé sacando el paso pero mi trabajo me dio. Hay que decir que el largo es realmente bueno y merece mucho la pena. La vía la culminó Antón  y en dos rápeles, el segundo por Eden Rock, llegamos al suelo.

Un buen fin de semana de buenos recuerdos, de buenas escaladas y mejor compañía y con una alergia desbocada que me nublaba la vista pero no la realidad de mis sensaciones: aun queda bastante por recuperar.

viernes, 17 de abril de 2015

Norte del Friero: fundamentos.

De repente, me encuentro flotando, girando sobre mí mismo, rodeado del aire frío de una noche templada y luminosa en las faldas del friero. Trato de mantenerme equilibrado, me repito a mí mismo “de cara a la pared, de cara a la pared”, aferro el piolet con rabia: me va la vida en ello. Noto un impacto en mi cabeza, he chocado con ella sobre la pendiente nevada: “de cara a la pared, de cara a la pared”, intento girarme y orientarme, por un momento casi pierdo el piolet, vuelvo a recolocarme y clavo el piolo, parece que algo frena pero muerde una sección de nieve que no ofrece mucha resistencia y sigo deslizándome, me concentro en seguir clavando esa hoja con toda mi ansia, hasta que empiezo a experimentar una deceleración en la caída; me detengo..
 
Cumbre Torre del Friero
El viernes 3 de marzo estamos en Cordiñanes con intención de acometer la Canal Central del Friero. En esta ocasión voy con Lucas y Antón. Decidimos salir a las cero horas para evitar colapsos en la canal y poder aprovechar las buenas condiciones climatológicas que hacía esa noche. Eran las 0:05h cuando nos pusimos en marcha desde la furgo. A la 1:15h arribamos a la Vega de Asotín. Nos hidratamos, nos colocamos el poco material que llevamos, dejamos las cuerdas en las mochilas que llevamos en nuestras espaldas y progresamos hasta el comienzo de la canal. La noche acompaña con una luna que ilumina de tal manera que la progresión se puede realizar sin frontal. A la 1:50h empezamos la canal. La nieve está muy transformada y plagada de escalones por el paso de una gran multitud de cordadas, eso nos asegura una progresión rápida y cómoda. Nos encontramos con unos cinco resaltes o escollos. Todos ellos los superamos sin necesidad de encordarnos a excepción del segundo de ellos, un gran bloque con una pequeña columna de hielo que caía de el, que si bien yo sí pasé sin encordarme, preferí enviarles la cuerda a mis compañeros por precaución. Serían las 4:35h y hollamos la cumbre. Noche majestuosa, de esas que no olvidas con facilidad: clara, calma, templada y disfrutando con la compañía de las montañas silenciosas y de mis compañeros de actividad.

Descendemos con tranquilidad y seguridad, la nieve está perfecta y no es necesario realizar ningún rápel para ganar el hombro NE. Seguimos el rastro de bajada horadado sobre la nieve transformada, por las cordadas de días anteriores. Esta va en dirección del rápel que nos tiene que depositar sobre la vega de Asotín. Estamos muy cerca del tinglado de descenso cuando de repente, me hundo en la nieve casi hasta la cadera, al dar un tirón para sacar la pierna me desequilibro y empiezo a girar en el aire..

Lo acontecido fue sumamente rápido pero al conseguir pararme lo primero que miré fue para abajo. Me encontraba a unos diez metros de una placa rocosa que se precipitaba hacia la canal de Asotín. De no haberme frenado seguramente hubiese experimentado el vuelo sin motor por primera y última vez. Encontramos el rápel, de unos 10 metros, y descendimos con calma hasta la Vega de Asotín y finalmente hasta Cordiñanes, eran las 7:35h y nos metíamos en el saco.

Fueron siete horas y media de actividad plácida y sin mucha dificultad técnica pero que por un momento pudo ser trágica y de la cual, reflexionando, te das cuenta de lo importante que es acometer la montaña con humildad y con los conocimientos técnicos necesarios. Me sorprende y me causa incompresión leer relatos de expediciones comerciales a míticos picos, donde se recoge que mucha de la gente que acomete esas montañas, no se habían puesto nunca unos crampones ni sabían usar un piolet y a pesar de ello, se lanzaban a la conquista de lo imposible. No entiendo las prisas por alcanzar la cumbre sin ser conscientes de la necesidad de ser autosuficientes en un medio que se puede volver hostil en cualquier momento.

Los fundamentos salvan vidas, te permiten alcanzar lo intangible de una forma honesta y segura, te dan libertad y consciencia. Fundamentos; gracias a aquellos que se preocuparon de enseñármelos, antes de ser cegado por la luces de las cumbres.

Siento no poder poner fotos, pero es lo que tiene las actividades nocturnas.