martes, 16 de junio de 2015

De regreso por las Hoces de Vegacervera: La Venganza de Dalila+Espasmos vacunos y Futuro incierto.


De vuelta a los orígenes podríamos definir esta salida a las Hoces de Vegacervera. Quedan ya muy lejos aquellos años fanáticos donde el fin de semana era la escusa perfecta para emigrar a alguna tapia de escalada “cercana”. Una de esas zonas solía ser, por supuesto, Vegacervera.

La última vez que estuve en las Hoces fue en 2009, en aquella ocasión realizamos (con Aviño) una combinación de vías: Cervezas Petete+ Pies negros+ Manos blancas, “recomendable actividad”. 

Las Hoces suele presentar una combinación de escalada por fisuras, salpicada de placas de adherencia muy “picantonas”. Es un lugar donde algunos 6a y 6b se pueden convertir en auténticas proezas, en enigmas a escrutar y descifrar, donde el supuesto “grado personal”  se te cuestiona en cada apoyo. A alguien escuché definir el “grado” como aquel que uno puede realizar en cualquier parte y en cualquier situación (definición que comparto absolutamente); si aplicásemos esta definición, mi grado personal, después de pasar por las Hoces, sería realmente lastimoso.
En esta ocasión con Aviño y conmigo venía un ilusionadísimo Antón, era su primera vez en las Hoces. Las vías elegidas fueron una combinación de rutas de más reciente creación, para el sábado y una clásica de las de siempre, para el domingo.

La Venganza deDalila y Espasmos vacunos son vías reequipadas y abiertas por Julio Ludena y Borja Araque en 2010. Mi apreciación personal es que se trata de una muy buena combinación, siendo la ruta somital de una mejor adherencia y más vertical. Destacaría la resolución con la que Antón resolvió el primer largo, que aun estando algo mojado tiró para arriba como un misil y enlazó con el segundo. Desde aquí se podía visualizar una fisura que nacía sobre nuestras cabezas y que realmente tenía una pintaza, desequipada y muy compacta, creo que era la “Orión” (habrá que volver a probarla!!). 
Largo clave de La Venganza de Dalila (6b)

Nuestra vía seguía un poco a la derecha (hicimos reunión en la vía Orión y no en la de la Venganza de Dalila). Largo duro y exigente físicamente este tercero (6b); fisura en bavaresa de autoprotección que te obliga a ir con los pies muy altos y donde por falta de hábito y por la adherencia no muy buena, me exigió hacer más fuerza de la necesaria.

De Espasmos vacunos yo recogería dos aspectos, el primero relativo a por dónde entrarle al primer largo. Si te vas mucho por al lado izquierdo del espolón, llega un momento que retomar la placa de inicio se hace complicado. Me costó bastante decidirme a navegar por esa placa, pues a pesar de estar marcada como fácil (IV+) no veía como protegerme ni tenía muy clara la secuencia a seguir para llegar a una chapa que indicaba la dirección de la vía. Una vez conseguí situarme y posicionarme en ella, no era para nada complicada y la secuencia de movimientos me parecieron muy buenos. A partir de aquí, la escalada se vuelve más vertical afrontando un muro que presenta un par de chapas y de escalada técnica sobre presa pequeña. Sobre el último largo, aunque lo marca de 6b, es tal vez el largo más fácil en comparación con sus predecesores con el mismo grado.
Último largo de Futuro Incierto

Futuro incierto es una vía que tenía escalado en el año 2003 con Carola y Aviño y de la cual me acordaba que había intentado el 6b del tercer largo y que no pude resolver, por lo que salimos por la variante de V+ de la derecha. En esta ocasión el primer largo lo atacó Antón y se encontró con las “procelosas” adherencias de Vegacervera concentradas en un paso de 6a que hay que hacerlo - el que nunca haya acerado en las placas de las Hoces que levante la mano -. Al segundo largo le dio Aviño y yo iba con la idea de encadenar ese 6b, que tenía pendiente.  No fui capaz de encadenar, está visto que las Hoces te pone en tu sitio; sí acabé sacando el paso pero mi trabajo me dio. Hay que decir que el largo es realmente bueno y merece mucho la pena. La vía la culminó Antón  y en dos rápeles, el segundo por Eden Rock, llegamos al suelo.

Un buen fin de semana de buenos recuerdos, de buenas escaladas y mejor compañía y con una alergia desbocada que me nublaba la vista pero no la realidad de mis sensaciones: aun queda bastante por recuperar.