viernes, 17 de abril de 2015

Norte del Friero: fundamentos.

De repente, me encuentro flotando, girando sobre mí mismo, rodeado del aire frío de una noche templada y luminosa en las faldas del friero. Trato de mantenerme equilibrado, me repito a mí mismo “de cara a la pared, de cara a la pared”, aferro el piolet con rabia: me va la vida en ello. Noto un impacto en mi cabeza, he chocado con ella sobre la pendiente nevada: “de cara a la pared, de cara a la pared”, intento girarme y orientarme, por un momento casi pierdo el piolet, vuelvo a recolocarme y clavo el piolo, parece que algo frena pero muerde una sección de nieve que no ofrece mucha resistencia y sigo deslizándome, me concentro en seguir clavando esa hoja con toda mi ansia, hasta que empiezo a experimentar una deceleración en la caída; me detengo..
 
Cumbre Torre del Friero
El viernes 3 de marzo estamos en Cordiñanes con intención de acometer la Canal Central del Friero. En esta ocasión voy con Lucas y Antón. Decidimos salir a las cero horas para evitar colapsos en la canal y poder aprovechar las buenas condiciones climatológicas que hacía esa noche. Eran las 0:05h cuando nos pusimos en marcha desde la furgo. A la 1:15h arribamos a la Vega de Asotín. Nos hidratamos, nos colocamos el poco material que llevamos, dejamos las cuerdas en las mochilas que llevamos en nuestras espaldas y progresamos hasta el comienzo de la canal. La noche acompaña con una luna que ilumina de tal manera que la progresión se puede realizar sin frontal. A la 1:50h empezamos la canal. La nieve está muy transformada y plagada de escalones por el paso de una gran multitud de cordadas, eso nos asegura una progresión rápida y cómoda. Nos encontramos con unos cinco resaltes o escollos. Todos ellos los superamos sin necesidad de encordarnos a excepción del segundo de ellos, un gran bloque con una pequeña columna de hielo que caía de el, que si bien yo sí pasé sin encordarme, preferí enviarles la cuerda a mis compañeros por precaución. Serían las 4:35h y hollamos la cumbre. Noche majestuosa, de esas que no olvidas con facilidad: clara, calma, templada y disfrutando con la compañía de las montañas silenciosas y de mis compañeros de actividad.

Descendemos con tranquilidad y seguridad, la nieve está perfecta y no es necesario realizar ningún rápel para ganar el hombro NE. Seguimos el rastro de bajada horadado sobre la nieve transformada, por las cordadas de días anteriores. Esta va en dirección del rápel que nos tiene que depositar sobre la vega de Asotín. Estamos muy cerca del tinglado de descenso cuando de repente, me hundo en la nieve casi hasta la cadera, al dar un tirón para sacar la pierna me desequilibro y empiezo a girar en el aire..

Lo acontecido fue sumamente rápido pero al conseguir pararme lo primero que miré fue para abajo. Me encontraba a unos diez metros de una placa rocosa que se precipitaba hacia la canal de Asotín. De no haberme frenado seguramente hubiese experimentado el vuelo sin motor por primera y última vez. Encontramos el rápel, de unos 10 metros, y descendimos con calma hasta la Vega de Asotín y finalmente hasta Cordiñanes, eran las 7:35h y nos metíamos en el saco.

Fueron siete horas y media de actividad plácida y sin mucha dificultad técnica pero que por un momento pudo ser trágica y de la cual, reflexionando, te das cuenta de lo importante que es acometer la montaña con humildad y con los conocimientos técnicos necesarios. Me sorprende y me causa incompresión leer relatos de expediciones comerciales a míticos picos, donde se recoge que mucha de la gente que acomete esas montañas, no se habían puesto nunca unos crampones ni sabían usar un piolet y a pesar de ello, se lanzaban a la conquista de lo imposible. No entiendo las prisas por alcanzar la cumbre sin ser conscientes de la necesidad de ser autosuficientes en un medio que se puede volver hostil en cualquier momento.

Los fundamentos salvan vidas, te permiten alcanzar lo intangible de una forma honesta y segura, te dan libertad y consciencia. Fundamentos; gracias a aquellos que se preocuparon de enseñármelos, antes de ser cegado por la luces de las cumbres.

Siento no poder poner fotos, pero es lo que tiene las actividades nocturnas.

Volverse a sentir ALPINISTA


Ultimos largos de Ruflette, Primer Muro Gavarnie
No quiero seguir hablando de mi rodilla, estoy cansado de estar constantemente escrutando las sensaciones que ésta me transmite a cada momento. Quiero volver a sentirme alpinista, si es que alguna vez lo fui, aunque en mi fuero adentro me gusta pensar que sí lo soy.

El Alpinismo no sólo se desarrolla en lo Alpes, más bien en la cabeza de los que soñamos con la montaña. Si uno es capaz de conocer el medio de la montaña, saber leer lo que esta nos enseña y de intuir lo que nos oculta; de aceptar sus rigores, sus caprichos y sus lecciones. Si es capaz de proponerse un reto de forma honesta y sincera en este medio y de intentarlo con seguridad, presteza y respeto uno empieza a considerarse alpinista.

Hecho de menos esas sensaciones. Llevo demasiado tiempo inactivo alpinísticamente hablando. Necesito llenar ese espacio en mi cabeza y en mi interior, pero para ello antes tengo que rehabilitarme y entrenarme físicamente. Con el ansia que uno va acumulando con motivo de la inactividad empiezo a diseñar planes y a intentar materializarlos.

La primera de esas ideas materializadas ha sido Ruflette (IV-5 o 4+), en el incomparable circo de Gavarnie el 16/02/2015 y la siguiente Espectra (III-3) en el macizo de Peña Ubiña, el 7/03/2015. Retos muy diferentes entre sí pero que para mí aúnan un denominador común: ilusión.
 
Ruflette (IV-5 o 4+)
En Ruflette nos encontramos malas condiciones del hielo y de las temperaturas, pero a pesar de la inactividad me permitió reencontrarme con las sensaciones del primero de cordada y con la toma de decisiones inherente a esta actividad.

Espectra, ganando la canal de salida
Espectra me permitió reforzarme mentalmente, vía muy dura psicológicamente por la mala calidad de la roca, pero que me transmitió la sensación de alcanzar una cumbre después de haber leído correctamente las condiciones de la pared y de haber gestionado la exposición de la vía con la templanza necesaria.

Aun me queda solucionar del todo mis problemas de rodilla y conseguir pasar página, pero mientras esto sigue su camino, yo trato de encontrar el mío; aunque creo que hace tiempo que sé cual es: el Alpinismo.