martes, 14 de mayo de 2013

Arlaud-Souriac: radiografía de una actividad expres.


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Así fue la cosa:
Día 10/05/2013: 11:00h finalizo jornada laboral, 11:30 salgo de Lugo, 12:40h recojo a Lucas en Ourense, tras un par de paradas en Quintanillas y en Irún a las 22:30h llegamos a Pont d’Espagne, 23:00h al sobre. Día 11/05/2013: 2:00h suena el despertador, 3:00h salimos de Pont d’Espagne, 5:15h llegamos al refugio de Oulettes de Gaube, 6:40 nos colocamos el atrezo de escalar, 7:00h superamos la rimaya y montamos R1, 7:40h comenzamos el corredor, 13:30h finalizamos el corredor, 17:00h regresamos al refugio de Oulettes de Gaube, 20:30h Pont d’Espagne y por fin, 22:00h al saco. Día 12/05/2013: regreso a Lugo con más calma. 
Hacía mucho que no visitaba el macizo del Vignemale. Verdaderamente es uno de esos sitios apabullantes, de los que te hacen pequeño o tal vez, de los que te recuerdan lo que realmente somos: poca cosa. Afortunadamente la meteo se conjuró y las condiciones acompañaron por lo que el ambiente era extraordinario.

El mayor miedo que tenía era encontrarnos con muchas cordadas por encima. La decisión de ir a hacer el Arlaud Souriac la tomé el jueves por la tarde, después de leer una reseña donde se indicaba que se encontraba en buenas condiciones. Igual que nosotros seguro que había muchos otros candidatos con las mismas intenciones. Cuando llegamos teníamos sólo, tres cordadas por encima y extrañamente no se apuntó nadie más.
Lucas en el L1
No hizo un día especialmente frío, estamos en mayo, pero una norte siempre es una norte y si estás mucho tiempo parado te destemplas rápidamente. Las cordadas que iban por encima no se movían especialmente rápido, pero tirar cosas tiraron bastante: hielo (eso es de esperar cuando vas por debajo), clavos, friends, tornillos; casi montamos un mercadillo.
En cuanto salió el segundo de la cordada que teníamos por encima le dije a Lucas que tirase para arriba, ya llevábamos un rato en la R1 esperando y yo empezaba a tener frío. El L1 es fácil, una rampa de hielo de como máximo 70-75º. La reunión sobre hielo. La siguiente tirada salva un muro de hielo algo cutre y gana la base de un diedro donde se encuentra una vieja reunión de clavos, aunque había tanto hielo que se podía evitar subiendo por la izquierda y montar más arriba sobre tornillos o aprovechando la roca, yo preferí hacer un poco de mixto para no estorbar al colega de al lado. Aquí ya empecé a cansarme de la pareja a la que íbamos pegados. En el tercer largo, aunque el primero de la otra cordada aun estaba escalando le dije a Lucas que tirase, había suficiente hielo por la derecha como para no estorbarse, aunque al compañero no le pareció muy bien y recelaba de si le estorbaríamos. Lucas subió perfectamente un corto muro de 80º-85º y montó la R4 ya dentro de la magnífica goulotte encajonada tan característica de esta vía. 
Iniciamos el ensamble

A partir de aquí, en vista que el embudo que forma la canal es muy propicio para recibir regalos, decidí tirar en ensamble para progresar rápido y evitar estar mucho tiempo expuesto a las caídas de cuerpos extraños. Progresé bastantes metros, me encontré algún resalte de 80º, alcancé a las otras cordadas precedentes, que se encontraban saliendo de la goulotte para enlazar el corredor de nieve de salida por la derecha. Yo seguí por la izquierda, por no esperar y porque vi un espit unos metros más arriba, por una rampa más inclinada, berglaseada pero más entretenida, que con un pequeño flanqueo hacia la derecha me dejó en la canal de nieve, al lado de las reuniones que tenían montadas las otras cordadas. Aquí me detuve y monté reunión. Había que darle refrigerio a los gemelos y echar una meadita. 
Lucas terminando el corredor

El resto de la vía es un corredor de nieve dura de unos 50º-55º que te va definiendo los gemelos y que se puede hacer todo el en ensamble protegiéndote en la roca. Toda la vía estaba en condiciones espectaculares para la progresión.
El resto consistió en regresar en las mejores condiciones posibles en vista de lo que nos quedaba por delante. Descender por la normal del Vignemale hacia la Hourquette d’Ossoue y desde ahí volver al refugio de Oulettes y finalmente a Pont d’Espagne. En definitiva 3 horas de sueño y 17h de actividad, no está mal para un cuarentón; el Lucas va sobrao que es un chavalín.

martes, 7 de mayo de 2013

Tempestad de cielo azul


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Escalar en Ubiña es como volver a casa por navidad, aunque en este caso haya sido en mayo. La considero como mi domicilio alpino – Uli diría su laboratorio alpino-. En esta ocasión me acerqué con Lucas (el 4/05/2013) con intención de acometer Tempestad de Cielo Azul (III/3), tratando de aprovechar los últimos coletazos de este invierno tan extraño.

Dormimos en la iglesia de Villasecino, como Dios manda, y mal que nos pese, no pudimos saludar a Angelines, otra vez será. Nos levantamos a eso de las 5:00AM, desayunamos y nos acercamos a Torrebarrio, donde se deja el coche y comienzas a patear.


Ver TORREBARRIO en un mapa más grande

El trazado de la vía es difícil de intuir desde la perspectiva de Torrebarrio, la mejor ubicación para poder descifrarla es viendo el macizo de Ubiña bajando de puerto Ventana, desde ese lado sí que se aprecia por completo la línea que describe esta sinuosa y entretenida vía.

El muro de inicio presenta unos canalizos y una laja por la que se asciende escalando en roca y con los crampones puestos. Es una corta trepada para ganar un campo de nieve que se continua hacia la derecha, se hace un pequeño destrepe por nieve y remontas nuevamente para montar la primera reunión (existe una cinta rodeando un puente de roca). Subes el campo de nieve y al cabo de unos metros, te diriges hacia la izquierda hasta la base de un muro de roca y justo antes de un corto resalte montas la segunda reunión (cordino en puente de roca). Superado el resalte avanzas inicialmente por el flanco derecho del nevero por donde puedes fijar protecciones en la roca (hielo no había) y posteriormente te diriges hacia la izquierda para ganar el comienzo de una vira que se intuye por encima de un muro de roca; aquí se monta la tercera reunión (hay roca sólida donde equipar). 
Lucas en el L1
La vira va de izquierda a derecha y había un clavo al comienzo de la misma. Se hace reunión al finalizar la misma sobre roca. El siguiente largo, el quinto, remonta un corredor oculto desde abajo y tal vez donde mejores condiciones de nieve encontramos, bastante transformada y donde se progresaba rápidamente. Se monta reunión al salir de el sobre unas rocas. Aquí creo que hicimos una variante. El croquis indicaba una travesía hacia la derecha casi horizontal para ganar unos campos de nieve y pasarse a otra vertiente y así alcanzar la base del corredor oculto de salida. En vista de que la nieve estaba muy mal en ese tramo, sin asentar, optamos por una línea que ascendía más vertical y encajonada, con mejor aspecto y que también nos permitiría ganar la otra vertiente un tanto más arriba. Así fue, tal vez el mejor largo de la vía, aunque con una sección de nieve inconsistente, justo antes de ganar el filo del resalte rocoso que ocultaba la vertiente donde se atisbaba el corredor superior de salida. Para alcanzarlo, hicimos otro largo, también sobre nieve sin asentar, pero con buenos seguros en roca y con un sencillo destrepe que nos situó en el corredor final. 
Lucas en L6
La reunión, la séptima, la hicimos sobre un muro de roca en el lado izquierdo, tratando de estar fuera de posibles desprendimientos (en el centro de la goulotte había una huella horadada sobre la nieve a modo de gran canalizo que dejaba bien a las claras que, o bien, por ahí bajó algo grande, o por el contrario, se trataba de una pista de bobsleigh). En la parte inferior del corredor da el sol y la nieve estaba peligrosa, pero una vez que llegas a la zona de sombra, la nieve estaba transformada e incluso había una corta sección con hielo. En este tramo fuimos en ensamble, justo hasta la salida a la cornisa somital al Crestón. La nieve aquí era más una mousse que algo sólido, por lo que preferí que me asegurasen, no fuera que acabase en el fondo del corredor envuelto por una espuma blanca. La manera de acceder a la cresta fue al estilo “patagónico” (salvando todas las distancias) cavar una pequeña zanja sobre la cornisa final para subirme a la cresta. Reunión sobre roca y a pensar en el descenso. Hasta aquí fueron unas seis horas y media de actividad.
En la cornisa cimera

Una parte interesante de esta vía es sin duda el descenso. En vista de las condiciones, recorrimos con cuidado la cresta del Crestón del Pasu Malu en dirección a los Fontanes. Al llegar a una brecha por la que hay que destrepar para volver a ganar la arista, en vista de lo inconsistente de la nieve, decidimos montar un rápel y bajarnos hasta el Canalón del Buey. Una vez en el, lo remontamos y alcanzamos la horcada entre el Fontán Sur y el Crestón. A partir de aquí seguimos la ruta normal de descenso hacia la vertiente leonesa. La brecha entre los Fontanes y el Prau la destrepamos con sumo cuidado y la pala del Prau la bajamos con calma porque el volumen de nieve que había era de record (la cantidad de restos de aludes así lo atestiguaba).
Los Portillines al fondo, alcanzando el final del Canalón del Buey

Advertencia: si alguien pretende seguir haciendo actividad invernal por esos lares, ojo a los horarios; salir muy temprano y regresar también muy temprano. En cuanto suben las temperaturas se cae todo, y hay mucha nieve aun por caerse.